“Quien bien te quiere te hará te sufrir”. Ay, yo no pienso de esa manera, quien bien me quiere me quiere libre. Y yo no sufro si soy libre. Así que no me cuentes historias de dragones y princesas, cuéntamelo de libre elección. Sin ataduras caminando, sin ataduras voy bajando el caminito que lleva al oasis que estoy creando. Llenito de agüita clara con dos ovarios para delante, dispuesta a salir a la calle a comerme el mundo que tengo delante. Porque me quiero estirar las arrugas que hizo el tiempo, antes de avisar de que no estaba viviendo. Creo en la suerte que me espera, con mi constancia y mi cerrazón para conseguir lo que yo quiera. Sin ataduras mujer. Camino de hieles, camino de mieles. Caminos que pinchan como alfileres. Si lo quieres tú puedes, si lo quieres tú…Y para el caminito que estás creando… Sin ataduras mujer!
Mis pequeños soñadores ♥
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viernes, 16 de diciembre de 2011
lunes, 31 de octubre de 2011
Libertad
No hay nada más que me disgusté que ver una jaula, unas rejas, una prisión. Valoro demasiado la libertad, y ojala nunca me falte en la vida. Se puede ser presa de muchas cosas, y probablemente de alguna, lo somos al menos. Yo quiero vivir en libertad, me hace feliz saber que las personas que amo lo son, y que actúan según su moral y sin condicionamientos. Sabes que hacen las cosas porque quieren, y no porque los ordenan. La vida te da alas, y tienes que volar. Tu eliges si solo, o acompañado. Eliges cuanto te alejarás del resto, y qué es lo que harás. Privar de la libertad a alguien es cortarle las alas, es encerrarlo en esa jaula que tanto temo. Deberíamos valorar más la libertad que tenemos, y usarla de una buena manera. Para eso hace falta empatía, paz y amor. Empatía con todos los seres vivos capaces de dar amor.
lunes, 4 de abril de 2011
Intuición
Tenemos que aprender en nuestra vida que solo nosotros somos responsables de nuestras decisiones y acciones. Al tomar una, debemos de hacerlo con certeza de que es lo que realmente queremos, ya que solamente nosotros conocemos perfectamente nuestras necesidades, y nuestros deseos. Hacer lo que dicta la intuición. Aunque después los resultados no sean los esperados, no vamos a sentirnos frustrados porque hicimos lo que creíamos era correcto. Recuerda que no podemos hacernos cargo de lo que piense el resto, entonces no tiene sentido actuar en función de agradarles, sino que tenemos que dejarnos llevar por nuestro corazón, por nuestro instinto, y nunca confiar ciegamente en las críticas ni los halagos. Tenemos derecho a pensar lo que queramos y también a cambiar de opinión sin tener que dar demasiadas explicaciones al respecto. Somos libres.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Let it be. ¿Cuantás veces hemos escuchado esta frase tan famosa? Significa “Dejalo ser”. ¿Pero realmente dejamos ser? Me refiero a las personas, dejarlas ser tal cual son. Dejarlas ser libre. Porque la libertad, también significa poder elegir, y sobre todas las cosas, poder elegir cómo somos, qué somos, y cual es nuestro motivo de salir adelante, nuestro sueño. Porque sin duda alguna, todos tenemos un sueño, y es eso también lo que en parte nos diferencia a todos, y hace la diversidad de personas, que para mí, ¡es lo mejor que puede haber! También, creo yo que somos, no solo como elegimos ser, sino que también nos afectan hechos de nuestro pasado, cosas que nos sucedieron, que nos fueron haciendo más fuertes o más frágiles conforme a las cosas vividas. Sin duda que va en nuestra formación, nuestra educación, y nuestro alrededor. Y por qué no, infieran también algo de los genes, aunque de eso no podría opinar mucho, ya que no conozco demasiado. La cuestión en sí es que cada uno de nosotros somos como somos, por algo en particular, no porque sí. No debemos esperar que el resto de las personas sean como nosotros queramos que sean, ni que ellos se adapten a nosotros, a nuestra manera de pensar, de ser. Porque debemos de dejar ser. Esa es la mejor manera de poder lograr un mundo equilibrado, con diversidad de ideas, y de mentes. Siempre y cuando no hagamos violencia ni daño sobre el otro, tenemos que ser tolerantes. Para así poder amar y aceptar al otro, tanto como a nosotros mismos. Para poder vivir en un mundo más equilibrado, con más respeto, y más amor.
jueves, 17 de marzo de 2011
Día 12 ~ La persona que más daño me hizo
Con frecuencia nos quejamos del daño que nos hace la gente, culpamos casi siempre al resto de las personas, a terceros y los hacemos cargo de nuestras desgracias, de nuestros males. Pero ¿nunca nos pusimos a preguntar si el daño que nos hacemos a nosotros mismos no es igual o mayor? Tal vez no son los otros los que nos hacen daño, sino que somos nosotros los que nos lastimamos. Las personas son como espejos, vemos en ellas nuestro reflejo, con actitudes positivas y negativas. Y entonces creemos que son los otros los que nos dañan, cuando en realidad no somos más que nosotros. Usamos palabras inconscientemente tratando de degradarnos tras un error cometido, y nos olvidamos que somos humanos, que el sentido de equivocarse es aprender, y que no somos seres capaces de no cometer errores. Y no digo “no somos perfectos” porque creo que cada uno de nosotros, es un ser totalmente perfecto, a su manera. Por eso creo que si hay alguna persona que me hizo daño, no fui más que yo misma. Los pensamientos que tenemos sobre nosotros mismos a veces pueden ser horrorizantes. A veces nos fijamos más en querer y aceptar al resto, que nos olvidamos de nosotros mismos. Mucha gente no le da la verdadera importancia al aceptarse y amarse como es uno mismo. Algunos piensan que eso los haría ser una persona egocéntrica, engreída, o hasta narcisista. Pero personalmente no creo que sea así. A veces nos quejamos porque decimos que las personas que tenemos a nuestro alrededor no nos hacen felices. Pero ellos nunca podrán hacerte felices, porque ¡la única persona que puedes hacerte feliz eres tú! Nada más que ti te conoces como nadie en este mundo. Sabes a la perfección las cosas que te gustan, y las que no. Sabes qué es lo que te hace sonreír, sabes cuales son tus sueños, tus verdaderos sueños, aquellos que tal vez nunca se los has contado a absolutamente nadie. A veces pienso que el mundo sería mejor si cada uno de nosotros nos amaramos y aceptarnos como somos a nosotros mismos. Todos somos hermosos y perfectos. Pero no todos somos iguales, porque en cuanto a la perfección y la belleza no existe un parámetro que diga como es que debemos ser. Me llevo mucho tiempo darme cuenta de esto, muchas lagrimas, mucho sufrimiento. Me pareció un poco descabellado al principio, no lo niego. Pero hoy, después de muchos “lavados de cerebro”, de sacarme esa telita que tenía frente a los ojos, de abrir mi mente y mirar para mi costado con los ojos del corazón, me doy cuenta de lo importante que soy, y de todo el daño que me había hecho a mi misma sin motivo alguno, solo porque estaba ciega. Ciega de ideas absurdas, que no salían de una mente en buen estado. Pero poco a poco voy curando yo misma mis heridas, y voy dejando atrás todo ese mal que me hice. Y no espero que venga alguien a sanarme, ni que un príncipe azul me rescate, porque se perfectamente que la persona que puede hacerme feliz, soy yo misma. Porque aunque sí necesito de las personas en esta vida para dar amor, la única persona que puede sanar algo, fue la misma que lo rompió. Del mismo modo de que muchas veces la única persona que te puede hacer calmar, fue aquella que te hizo llorar. A veces tendríamos que dejar de culpar a las personas, y mirar más hacia dentro de nosotros y ver si estamos haciendo algo mal, y si lo detectamos, arreglarlo. Eres perfecto, y hermoso a tu manera. Y debes aceptarte y amarte por lo que sos, porque el corazón, no tiene ojos, tiene sentimientos. Perdonarse por todo el daño hecho, y empezar de cero. Amigándonos con nosotros mismos. No es fácil, y tal vez no se pueda lograr de primera. Tal vez recaigas, una, dos, más veces. Pero el hecho siempre está en levantarse tantas veces hayas caído, y seguir, luchando por tus sueños, queriéndote, y recordando que las cosas simples de esta vida, son las que más felices te hacen. Viviendo, siempre, con esperanza…
martes, 9 de noviembre de 2010
¿Cuál es el sentido de la liberación? Creo que es tan complejo, que no tiene un solo sentido. Es decir, abarca tantas cosas, que te podes liberar de todo, o de nada. Está en cosas tan simples, que son demasiadas. Liberarse, es tener libertad de pensar, de vivir, de sentir, de oír. Libertad de no sentir, de no oír, de no ver. Libertad de ser. Es todo, y nada, a la vez. Podes sentirte libre teniendo un buen día, y que nadie te imponga nada. Podes sentirte libre un día, o un mes, o un año, no hay tiempos para sentirlo. Es algo, demasiado amplio. Para algunas personas, liberarse, es poder dejar de fumar, poder terminar un vicio, para otras, lo puede ser, terminar una relación, poder decir lo que piensan, cambiar la idea de pensar, o ver la vida, recuperar la libertad legal, no ser controlados, estudiar una carrera que les guste, poder hacer lo que quieran. Cada uno de nosotros, tenemos nuestro propio concepto de libertad. Y creo, que a la vez, cada uno de nosotros tenemos un deseo de libertad, que anhelamos, que está ahí, presente en nosotros, siempre. Y justamente, porque el liberarse, comprende la razón de ser nosotros mismos. Ser quienes queremos ser. Algo, que no todas las personas tienen la posibilidad de poder realizarlo. Tal vez, tenga que ver, con nuestra "leyenda personal", los deseos de liberación que tenemos. Creo que, si es algo, que deseamos mucho, con todo nuestro ser, lo vamos a poder tener, vamos a poder liberarnos de aquello que nos oprime tanto. Además, ya lo dijo Paulo Cohelo
"Cuando deseas algo, todo el universo conspira para que se cumpla"
Let it be
{♥}
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