A veces simplemente se te van las cosas de las manos, y no lo puedes evitar. Es tan rápido, que no te llegas a dar cuenta cuando sucede. Simplemente ocurre, y cuando pasa, tienes dos opciones. Te vas para el lado melodramático, y desesperas. O actúas maduramente, razonando el por qué y a consecuencia, aprendes.
Mis pequeños soñadores ♥
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lunes, 7 de febrero de 2011
viernes, 5 de noviembre de 2010
Se contuvo un momento al ver esa imagen. Un sentimiento inexplicable le invadía por dentro, pero no estaba claro lo que sentía en ese momento. Estaba completamente sola, y en un segundo, podía cometer el peor error de su vida, o tal vez no sería tan así, y luego todo seguiría normalmente. Se maldijo por ser tan impulsiva, pero algo la freno, raramente, esta vez no había cometido ese impulso. Recordó la frase de su tía, "la curiosidad mató al gato". Aunque era más probable que la curiosidad la haga volver a la linea de partida, a que la mate. Digo probablemente, porque hacía un tiempo, había estado sacando conclusiones sobre la posibilidad de que el era un asesino a sueldo, algo que no le sorprendería, pero seguramente las probabilidades eran menores. ¿Qué ganaría con eso?. Sin embargo, siguió mirando esa foto, y pudo reconocer el sentimiento : era desepción, jamás en ningún momento pensó que todo terminaría así. Era su inocencia, no conocía el mundo, y pensaba que todos eran como ella, pero de a poco, la vida le mostró su otra cara, y a pesar de lo vivido, la hizo crecer. Esta vez no cometería el mismo error, esta vez había crecido realmente. Sabía perfectamente todo lo que le había costado llegar hasta donde estaba, y el poder en un segundo, retroceder todo lo que había costado tanto, no valía la pena. Precisamente el motivo fue ese : no valía la pena. Era algo que ella no merecía, ¡claro que no!. Pensó en todo lo que le había ocurrido los últimos 15 meses, y pensó qué persona sería capaz de poseer tal fortaleza emocional como para resistir todos aquellos hechos. Sin embargo, creía que por algo el destino le había puesto eso en su camino, seguramente, formaba parte de su misión, y de aquello ya había sacado suficientes cosas para recordar durante el resto de su vida. Pensó la cantidad de veces que había pensado en terminar con este calvario, y sin embargo fue lo suficientemente largo, para nunca poder olvidar las sensaciones que le había dejado pasar por allí. Dio gracias a Dios, por el tiempo que había pasado sin tener señales de aquello que tanto mal le hacía, y así poder lograr recuperarse emocionalmente. Tal vez la lección no había estado mientras duró, sino que recién empezó cuando terminó. Fortaleza. Sí que la tenía! Cerró los ojos, y deseo con todas sus fuerzas, algo normal. Algo que estabilice su vida, que la ayudará. Pero sabía muy bien, que por más ayuda y apoyo que tendría, la responsabilidad sería de ella, el coraje y el valor, saldría de ella misma, era algo que le había dicho la gitana aquella vez. "Tu eliges que hacer, todo está en tus manos, todo depende de vos misma. Si queres ser feliz, y salir de esta, vos tenes el poder de hacerlo, si preferís quedarte de brazos cruzados y seguir en la misma, también lo podes hacer. El que seas feliz, dependerá de la decisión que tomes en este momento" Genial, eso la había colocado en una gran presión, ademas de haberla dejado más confundida aún. Nunca le habían gustado las responsabilidades, aunque sabía muy bien como encararlas; era algo que prefería evitar. El tema de los errores, no se los perdonaba tan fácilmente, y sabía que una vez que alguien tiene que tomar una decisión, tiene un cierto margen de equivocarse, y eso traería luego arrepentimiento, algo que odiaba sentir.. Aunque era algo que elegía evitar. No, no, no! Deseó de vuelta algo normal, algo que la bajara a tierra, pero en ese momento estaba sola, ella lo sabía, todo estaba en ella. El luchar por su felicidad estaba en ella, ella tenía el poder de la decisión para ser feliz, y esta vez, volvió a juntarse de coraje, y lo hizo. Y se dio cuenta de su fortaleza de vuelta, y bendijo ser así, tener tantas agallas. Tal vez algún día sufriría un accidente, y se olvidaría de todo, o tal vez algún día escribiese algún libro contando su historia. O tal vez, no sería más que una simple anécdota de su juventud que contaría a sus nietos dentro de muchos años. Volvió a pensar, y se acordó de que el tener nietos, implicaba ciertas cosas, y se dio cuenta de que nunca los tendría. Eso le llenó el pecho de una tristeza inmensa. De chiquita soñaba con casarse, y tener hijos con una persona que amaba. Y vivir juntos de mayores mucho tiempo, y tener nietos, y llevarlos de paseo juntos. El típico deseo que tienen todas las personas, la típica historia por la que pasan todos. Pero eso es la clase de cosas que no le ocurre a gente como ella, o tal vez, solamente a ella. Entonces, sería solamente una viejita, que iría al parque sola, eso le sonaba más coherente para su vida, aunque era triste. Luego se imaginó de mayor, con arrugas, con un rostro totalmente diferente al actual, y no pudo conseguirlo. Tal vez no llegaría a vivirlo. Sí, eso sonaba más coherente para la clase de vida que ella llevaba. Era algo que no le tocaría esta vez. Y eso, la volvió a decepcionar.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
No puedo decir que te tengo rabia, que te detesto. Porque desde el primer día, si de algo fui consiente, era de los riesgos que corría. De las consecuencias del "después" que sabía perfectamente que iban a ocurrir. Solo creo que una parte de mi, intentó taparlo, negarlo, decir "no, estás equivocada, estás pensando mal, las cosas no serán así". Y por el otro lado, estaba la razón, que intentaba hacerme dar cuenta de la realidad. Pero finalmente la perdedora fue la razón, la lógica, y yo quede en ese mundo, sin saber si era fantasía o realidad, pero tampoco me importaba, solo disfrutaba de la magia, sin preocuparme del resto de las cosas. Y de a poco, al notar que las cosas no eran tan así, empezó mi desilusión. Desilusión que nunca me hubiera llevado si hubiera actuado lógicamente desde un principio. Pero eso no va conmigo. Actuar con lógica, no es lo mío. Además, creo yo, que intenté seguir este jueguito dentro de mi, para anestesiar heridas anteriores que tenía. Haciendome la tarada, e ignorando por completo esta vocesita que estaba en lo cierto, que no me mentía. Así que soy consiente de que yo misma quise, de algún modo esto, porque lo elegí. Y que, por fin, después de tanto tiempo, de tantas lagrimas, de tantas luchas conmigo misma, le puse fin a esto. Fin a algo que nunca tuvo principio, porque nunca fue. Fin a algo ilógico, como todos los componentes de mi vida.
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