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Mis pequeños soñadores ♥

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Mostrando entradas con la etiqueta Cosas que extraño. Mostrar todas las entradas
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sábado, 4 de junio de 2011

Are you here Anah?

Esto de leer “Comer, Rezar, Amar”, me ha vuelto a despertar un lado más espiritual, o por lo menos, eso intenta hacer. Me siento un poco alejada de mí. Hace tiempo que no siento, esa… fé? Hace tiempo que no hablo conmigo. Tal vez sea porque estoy muy metida en este tipo de vida estresante, típica del mundo globalizado donde la gente anda a las corridas todo el tiempo, y no se preocupa por sentarse a hablar con uno mismo, con su yo interior. Y seguramente a ustedes también les habrá pasado. La cuestión de todo este asunto, es que siento en mi cabeza, en mí mente, algo que me impide comunicarme conmigo. No podría describirlo detalladamente, pero lo definiría sí, como un gran obstáculo ubicado en mi mente, y puesto por mí, o más específicamente, formado por mis típicos caprichos. Para cada tipo de persona, hay cierto tipo de actividades que lo ayudan a conocerse, a comunicarse y estar en equilibrio con su propio yo. Y para mí, una de esas actividades, es escribir. Siempre me gustó hacerlo, y tengo la esperanza de que algún día publique un libro. No sé sobre qué, pero sé que lo haré. Escribir te ayuda a abrirte la mente, y el corazón, sacando afuera todo aquello que sentís, y que por distintas barreras psico-socio-culturales no las dejas salir. Esto me recuerda a una frase que leí una vez, no me acuerdo dónde, pero decía algo así como que teníamos que escribir, pensando que ello no iba a ser leído por nadie que te conociera. (No la cito porque no estoy segura bien de ella, y no quiero equivocarme) Pero el tema es, escribir. Sin miedos ni temores de ser juzgados por nuestros pensamientos. A mí también me pasa, de mostrar mis escritos o subirlos al blog. Lo pienso muy bien, antes de hacerlos, a través de una selección. Tal vez sea por el tema de que tal o cuál persona lo lea, y se entere en realidad de qué es lo que pasa en mi mente, y mi corazón. Cosa que, siendo sincera, me parece una hipocresía, sí. Pero no me refiero a mentir, sino a disfrazar nuestros verdaderos pensamientos con una buena sonrisa. El único momento que tengo, donde me escucho a mí misma, es cuando le cuento a mi amiga Esti, mis problemas. Y no lo hago porque justamente, sea estudiante de psicología, sino porque pienso, que es la que más me puede entender, debido a que está en una situación hoy, parecida a la mía. En el momento en el que le cuento mi especie de problemas existenciales, yo misma, voy razonando y analizando detalladamente el por qué de mis comportamientos, y de esa manera voy comprendiéndome y acercándome más a mí. Pero igual, a veces siento que no es suficiente del todo. Pero volviendo al tema de mis amigas; siempre me consideré o me consideraron, una chica un poco rara, o tal vez, quede mejor dicho, compleja. Y creo yo que también sea por eso, la complejidad en cuanto a los tipos de amigas que poseo. La mayoría, ni se conocen entre sí, (salvo cuando vinieron a mi cumpleaños y algunas por fín, se conocieron) Pero en realidad, son todas muy distintas entre sí. Y atribuyo eso a la cantidad de facetas, complejidades, o tal vez, simplemente tipos de Anah que puedo ser o tener. Y no entraré en detalle sobre cuales son estos, pero sí diré que tengo aproximadamente 10 amigas cercanas distintas entre sí, así que saquen ustedes sus conclusiones. Puede sonar algo tal vez obvio, pero las necesito a todas para estar en equilibrio conmigo misma. Y últimamente, hace mucho tiempo que no veo a algunas. Principalmente por los tiempos, y estudios. Cada una se encuentra en una facultad diferente, con lugares, tiempos, horarios y actividades distintos. Esto no ayuda, así que simplemente no queda otra que esperar las ansiadas vacaciones para poder reunirnos.  Y también sé, que hasta que esto no suceda, no estaré del todo en equilibrio conmigo misma, debido a que las considero a cada una de ellas un pedacito de un bastón, que conjuntamente forman un gran apoyo para mí. Pero mientras tanto, solo tengo a Anah. Y si soy sincera, nunca he tenido una buena relación, donde me escuchaba, comprendía y perdonaba a mí misma Pero tal vez ya vaya siendo tiempo de superar ciertos obstáculos, tal vez ya vaya siendo tiempo de ir ganando, ir venciendo, ir triunfando, de ir… amando. 




sábado, 6 de noviembre de 2010



Cómo me gustaría por un solo momento volver a ser niña!. Olvidarme de las responsabilidades, de los problemas, del valor de las cosas. Cerrar los ojos y soñar. Yo era princesa en ese mundo, en mi castillo hecho de sábanas y sillas. No tenía que preocuparme de nada, cualquier problema me lo olvidaba luego de haber jugado la tarde entera con mis amigos, correteando y escondiéndonos por todos lados. Preguntando si el lobo estaba, o que color deseaba la bruja de los colores. Los días en la casa de mi abuela, en Young, eran los más inolvidables! Cómo la extraño en este momento! Y ella se enojaba porque yo me iba a jugar con mis amiguitos y no le prestaba tanta atención a ella. Creo que si pudiera volver el tiempo atrás, y elegir un momento, elegiría uno que esté con mi abuela. Igual llevo dentro de mí, un pedazito de ella, y eso me hace ponerme mejor, me da seguridad. Extraño a mucha de esa gente, con la que viví esos momentos tan lindos. La vida nos ha separado a todos, y ya hace muchos años que no se de ellos.. muchas veces me pregunto qué será de su vida, si se acordarán de mí, de nuestros juegos, de nuestras risas.. Andrés se llamaba mi mejor amigo de la infancia, del cual por supuesto, estaba enamorada. Aunque creo que nunca lo supo. Las cosas, eran más mágicas con él. Las mejores casitas las armábamos juntos, y poníamos, en la tarde, una botella de Sprite al sol para que se "cargue" y alumbrara en la noche, el interior de la casita, el día que nos quedáramos a dormir dentro de ella. Aunque cuando se hacía la noche, nos daba tanto miedo quedarnos allí, que siempre poníamos alguna excusa entre nosotros mismos, para postergar el hecho. Me pregunto ahora, si mis padres me hubieran dejado haberme quedado toda una noche, fuera de casa, con 6 años. Pero sabrían seguramente que no nos daría el valor para quedarnos, así que solamente nos dejaban soñar. Creo que los niños tienen un don muy especial, que es tener la imaginación muy desarrollada. Yo me hacía todo un mundo, era todo perfecto, y no notaba diferencia entre ella, y la realidad. Bueno, creo yo que todavía conservo mucho de eso. Vivo todavía en ese mundo, donde yo reino, donde todo es perfecto, como yo quiero. Y eso, es un gran escape para los momentos que superan mi vida. No solo extraño los juegos, la despreocupación, la ignorancia de cierto modo, mis amigos, mi mundo. Creo que me extraño a mí, a esa chiquita que era feliz a su manera, en su sencillez. La extraño a ella, y espero, algún día, volverla a ver.