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Mis pequeños soñadores ♥

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Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones de vida. Mostrar todas las entradas
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lunes, 16 de enero de 2012

felicity

Vivo la vida que quiero vivir, me acompaña la gente más valiosa y me preocupo más por querer lo que tengo, que por tener lo que quiero. Aunque mágicamente se presenta cada cosa en el momento más adecuado. Ahora comprendo muchas situaciones del pasado, y veo que muchas de las penas de ese momento lograron que hoy sean sonrisas y alegrías. Creo que nunca imaginé poder vivir y sentir esto que vivo y siento hoy. Ni el mayor día de imaginación y esperanza pensé que me podrían pasar cosas como estas. Mi pensamiento es hoy, si esto avanzará con respecto al futuro, si me acompañará el resto de mi vida la sensación de sorpresa y felicidad que acompaña cada hecho que ocurre en mí.





martes, 13 de diciembre de 2011

about me

Puede que no sea la chica perfecta, pero seguramente lo sea a mi manera. Puede que un día tenga mil sonrisas para repartir, y otro en cambio no tenga ganas de nada. Siempre aprendo de mis errores, que no son pocos. Odio los domingos y me encantan los viernes. Creo mucho en mí. Tengo miradas que matan y sonrisas que emboban. Para mi no todo es blanco o negro, existe todo un arcoíris para ver el mundo. Soy de alma sensible, y tal vez eso me haga bastante susceptible. Soy bastante extremista. Valoro demasiado la libertad, la vida y el amor. Tengo por costumbre soñar despierta todo el tiempo. Amo a muchas personas,con todo mí ser. Odio que me hagan callar. No creo en los amuletos, ni en las promesas. Para unos seré demasiado perfecta y para otros tendré demasiados defectos. Para unos seré la mejor amiga del mundo, y otros se habrán cansado de mí. Me hieren más las palabras, y soy de lágrima fácil. Pero también soy una persona demasiado fuerte para aguantar la que se venga. Me gusta contarle mis secretos a la gente en la que confió y que esa gente confié en mi. Amo las noches de verano, y las tardes de parques. Me gustan las siestas con lluvia. Soy tímida, pero también me gusta ser el centro de atención. Me gusta reír, es lo primero que hago al despertar. Aprendí a reírme de mi misma. Me gustan los pequeños detalles y los grandes momentos. Me gusta recordar viejos momentos. Me gusta ayudar a la gente siempre y cuando se lo merezcan. Me gustan las tardes de café con amigas. Creo que todo pasa por algo, pero a veces me gusta creer en las casualidades. Me gusta saltarme las reglas y no seguir una misma rutina. Soy de las que piensa que los fines de semana son para emborracharse y disfrutar, y que los domingos son para los arrepentimientos. Creo en vidas pasadas, en Dios y en la felicidad por mí misma. No creo en los políticos. Soy de las que prefiere un beso sincero que mil "te quiero" fingidos. Soy muy orgullosa pero dejo mi orgullo de un lado a la hora de pedir perdón y reconocer los errores. Trato de no perder a nadie que me importe de verdad por culpa de eso. Puede que sean demasiadas cosas en una sola persona...





lunes, 31 de octubre de 2011

Era una mañana agitada, 8:30 hs. cuando un señor mayor, de unos 80 años, llegó al hospital para que le sacaran los puntos de su pulgar. El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00 am. Comprobé sus señales vitales y le pedí que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que alguien pudiera atenderlo. Lo vi mirando su reloj y decidí que, ya que no estaba ocupado con otro paciente, podía examinar su herida. Durante el examen comprobé que estaba curado, entonces le pedí a uno de los doctores, algunos elementos para quitarle las suturas y curar su herida. Mientras le realizaba las curaciones le pregunté si tenía una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía tan apurado. El señor me dijo que no, que necesitaba ir al geriátrico para desayunar con su esposa. Le pregunté sobre la salud de ella. Él me respondió que ella hacía tiempo que estaba allí ya que padecía de Alzheimer. Le pregunté si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde. Me respondió que hacia tiempo que ella no sabía quien era él, que hacía cinco años ya que ella no podía reconocerlo. Me sorprendió, y entonces le pregunté: Y usted sigue yendo cada mañana, aún cuando ella no sabe quién es usted? El sonrió y me acarició la mano. 'Ella no sabe quien soy, pero yo aún sé quien es ella.' Se me erizó la piel y tuve que contener las lágrimas mientras él se iba, y pensé: ése es el tipo de Amor que quiero en mi Vida. El Amor Verdadero no es físico, ni romántico. El Amor Verdadero es la aceptación de todo lo que es, ha sido, será y no será. La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo; ellos sólo hacen todo lo mejor que pueden.  

"La vida no se trata de cómo sobrevivir a una tempestad, sino cómo bailar bajo la lluvia"




martes, 9 de noviembre de 2010

¿Cuál es el sentido de la liberación? Creo que es tan complejo, que no tiene un solo sentido. Es decir, abarca tantas cosas, que te podes liberar de todo, o de nada. Está en cosas tan simples, que son demasiadas. Liberarse, es tener libertad de pensar, de vivir, de sentir, de oír. Libertad de no sentir, de no oír, de no ver. Libertad de ser. Es todo, y nada, a la vez. Podes sentirte libre teniendo un buen día, y que nadie te imponga nada. Podes sentirte libre un día, o un mes, o un año, no hay tiempos para sentirlo. Es algo, demasiado amplio. Para algunas personas, liberarse, es poder dejar de fumar, poder terminar un vicio, para otras, lo puede ser, terminar una relación, poder decir lo que piensan, cambiar la idea de pensar, o ver la vida, recuperar la libertad legal, no ser controlados, estudiar una carrera que les guste,  poder hacer lo que quieran. Cada uno de nosotros, tenemos nuestro propio concepto de libertad. Y creo, que a la vez, cada uno de nosotros tenemos un deseo de libertad, que anhelamos, que está ahí, presente en nosotros, siempre. Y justamente, porque el liberarse, comprende la razón de ser nosotros mismos. Ser quienes queremos ser. Algo, que no todas las personas tienen la posibilidad de poder realizarlo. Tal vez, tenga que ver, con nuestra "leyenda personal", los deseos de liberación que tenemos. Creo que, si es algo, que deseamos mucho, con todo nuestro ser, lo vamos a poder tener, vamos a poder liberarnos de aquello que nos oprime tanto. Además, ya lo dijo Paulo Cohelo 

 "Cuando deseas algo, todo el universo conspira para que se cumpla"




Let it be

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sábado, 6 de noviembre de 2010

La gente juzga demasiado, pero comete el error de no ponerse en el lugar de la otra persona, antes de hacerlo. A este mundo le falta empatía. Creo que les preocupa más criticar, que alagar. Y no es porque es más fácil, sino que cuando una persona critica lo que sea, de la otra persona, se siente un poco más superior. Es decir, lo mío está bien, lo tuyo es malo. Yo soy más que vos. Es parte del egoísmo colectivo de esta sociedad. El problema, es que muchas veces no medimos nuestras palabras que usamos al criticar, y así hacemos más daño a la otra persona. Por ahí, si nos tomamos un tiempito, podemos ponernos en los zapatos de la otra persona, y ver como se sentiría ella. Es algo tan simple, que evitaría muchos dolores ajenos.

jueves, 28 de octubre de 2010

Creo que todos tenemos doble cara, o mejor dicho, dos caretas. Intentamos siempre usar la careta "amable" la de la sonrisa, y la voz suave que trata bien a todo el mundo, con modales. La que cuando te la pones, sos una persona con ética y valores, que se comporta como se debe. La que siempre está todo bien. La usamos por convención. Todos llevamos esa careta por la calle, por donde vamos. Así como la careta de La máscara, que cuando te la pones te transforma, esta es igual. No solo transforma tu cara con una sonrisa, sino que en el momento en que la llevas colocada te comportas de una manera distinto. Diariamente vivimos situaciones que de a poco nos van sacando de quicio, y es ahí donde más usamos la careta, donde nuestra sonrisa se estira más para disimular nuestro mal estar y así poder seguir comportándonos de una manera adecuada para la sociedad, aunque por dentro, solo nosotros sabemos como nos sentimos. Irónicamente, a nosotros no nos mentimos, sabemos como nos sentimos, somos los únicos que podemos saberlo. Pero decía, que a manera que las circunstancias van cambiando, a medida de que las situaciones molestas, desagradables, empiezan a ser cada vez más reiterativas, se nos hace más difícil poder seguir manteniendola. Y es ahí donde entra en juego, la otra careta. La mala. La que no tiene sonrisa, ni mirada amable. La que muestra una personalidad cansada de las situaciones que vivimos, y quiere mandar todo a la mierda. Así como el alcalde de Nightmare Before Christmas, que usa su cara más amable para agradar a la sociedad, o quizá porque es una persona que depende de la visión que tenga el resto de la gente sobre él. Pero que cuando las cosas se desbordan y se complican, automáticamente cambia su rostro. Lo peor de todo, es que cuando ponemos la careta "mala" es cuando más somos juzgados. ¿Acaso no tenemos derecho de tener un momento así? ¿O siempre tenemos que estar manteniendo la careta "buena" ? Por Dios! Todos sabemos bien que llega un momento que después de aguantarte tantas explotas, y solo tenes ganas de irte lejos y no volver. Ganas de escuchar música bien fuerte, y no hablar con nadie. De golpear las almohadas, de olvidarte que afuera hay un mundo. Y todos tenemos derecho a eso, todos tenemos derecho a poder expresarnos con nosotros mismos de la manera en que nos parezca que sea más conveniente, siempre y cuando no hagamos mal a la otra persona. Pero considero de que no regalar una sonrisa hoy, no va a afectar la vida de nadie, y todos podrán seguir viviendo como siempre. Solo quiero tener un momento para mí, para poder desahogarme tranquila y en paz. Sé que mañana volveré a ser yo misma de vuelta, la de la sonrisa y la voz amable. Pero hoy, solo quiero poder sacar esto que siento dentro mío. Quiero poder liberarme. Quiero ser "Anahí con la careta mala".

miércoles, 27 de octubre de 2010

Hoy tengo ganas de reír, de cantar, de bailar. Hoy tengo ganas de festejar. Festejar la vida. Porque no hay motivo más simple e importante para hacer una fiesta que la vida misma. Muchas veces tenemos un motivo para llorar, y miles para sonreír, y nos fijamos en ese motivo negativo que nos opaca, nos ciega; y no en los miles de motivos que tenemos al rededor nuestro. Y siempre, aunque veamos que esté todo mal, que no hay ninguna salida, que todo está oscuro, siempre, si miramos bien, vamos a encontrar bellas razones por las cuales tenemos que seguir adelante, por las que debemos de sonreír, esas son las verdaderas razones a las que tenemos que darles importancia en nuestra vida. Todas las cosas tienen solución. Y si nos encontramos problemas en nuestro camino, es para aprender, para ser más fuerte, para poder sacar de esa experiencia nuevas cosas que nos van a servir, que nos van a ayudar. Y ese, es también motivo para ser feliz. Soy una de esas personas que creen que no todo es para siempre. Y que tarde o temprano, todo va a estar mejor, y eso también hay que festejarlo.

Como dijo Celia "las penas se van cantando".

martes, 26 de octubre de 2010

¿Por qué duele tanto el rechazo, el no ser aceptado? ¿Será porque eso forma parte de la lista de las cosas que queremos obtener en la vida, y el no ser aceptado, significa una frustración? Es decir, si no tengo éxito en lo que quiero, ¿por qué duele? Son parámetros de vida, "éxito", "frustración". ¿Pero qué significan en realidad? Que si no soy aceptada ahora, que si no tengo éxito ahora, ¿nunca lo tendré? Creo que el ser humano se hace muchos problemas en vano. Sufrimos, antes de que pase algo, por si es que pasa. Sufrimos mientras pasa, y sufrimos después de que pasó. "Si no tengo algo que deseo ahora, sufro". ¿Por qué así? Yo creo que cada persona tiene sus tiempos para todo. El no lograr algo en este momento, no necesariamente garantiza que en el futuro no lo lograré. Nadie puede garantizarlo, es algo que no se sabe, y nunca se sabrá, hasta que llegue el momento preciso. Tal vez ahí entre en juego el destino, el decir, que tarde o temprano, llegará lo que es para vos. ¿Pero qué tal si el destino no existe? Personalmente creo que cada destino lo hace cada persona. Cada paso que damos, va creando nuestro destino, acorde a nuestra personalidad, nuestros pensamientos, nuestras actitudes, nuestras acciones. Tomo la vida, como si fuera un camino, el cual no es recto, y no consta de un camino, sino de varios, ramilletes de caminos que se presentan frente a ti en todo momento. Y cada camino te conduce, a la vez, a otro camino.  Lo tomas, o lo dejas, y sigues tu camino. Tu elijes que hacer, que camino tomar. En este momento, puedo seguir haciendo lo que estoy haciendo, u optar por otra cosa. Somos personas libres, no estamos actuando en un guión de alguna película, como para ya tener en claro cuál será nuestro destino, nuestro final. Es cierto que cada persona se propone una meta, y es ella, el primer paso para empezar a formar nuestro destino. Lo que haremos mañana, dependerá del hoy. La vida esta llena de oportunidades, podemos quedarnos durmiendo en nuestras casas, o salir a vivir. Es aquí cuando, en ese "salir a vivir", suceden las frustraciones, las caídas, que nos duelen. Nos sentimos rechazados. Y es ahí que se nos abre nuevamente otro ramillete de caminos frente a nosotros. Podemos, seguir en el suelo, llorando porque no lo logramos. O podemos, tomar el otro camino, de volverlo a intentar, o "volver a empezar". Ese camino no nos garantiza un final feliz, ni uno triste. Directamente no nos garantiza ningún final. Solo lo podemos tomar, o dejar. Tal vez lo logre la próxima vez, tal vez. Nunca se sabe. Pero tenemos los caminos ahí, frente nuestro, esperando por nosotros. Todo dependerá de nuestra elección, de nuestra decisión. Todo dependerá de nosotros. 

 

lunes, 25 de octubre de 2010

Volver a empezar. Siempre se vuelva a empezar. ¿Por qué? ¿Con qué sentido? Con el único sentido de esta vida. Vivir. Nos caemos, cometemos errores, las cosas se nos van de las manos, y aún así, después de haber sufrido mucho, volvemos a empezar, a comenzar todo de vuelta. Tal vez el motivo verdadero sean las esperanzas. Tenemos esperanzas de que algún día podamos conseguir eso que tanto deseamos, que soñamos, que queremos. Una, dos, tres, miles de veces se nos presenta una oportunidad en la que decimos "es ahora". Pero no, no era ahora. Y entonces decimos, "volveré a hacer todo de vuelta, volveré a empezar, para prepararme mejor, y cuando llegue de vuelta la oportunidad, lo haré sin errores" Prepararnos. Entrenarnos en algo, aprender, ir juntando experiencias para cuando llegue ese momento, hacer todo como lo habíamos planeado. ¿Pero qué tal si no se presenta esa oportunidad? ¿ Qué tal si nos pasamos toda nuestra vida esperando algo que nunca llegará? Aprendemos, entrenamos, nos preparamos, y el tiempo va pasando, y nosotros aún con esa esperanza latente, esa vocesita que te dice "ya viene, estoy seguro que ya viene". Van pasando las semanas, los meses, los años, y nada llega, nada pasa. Pero aún así mantenemos esas esperanzas, que nos mantuvieron vivos para volver a empezar, aunque nunca llegue, siempre están. Haciéndonos ilusiones de una vida mejor, de una vida buena. Dándonos ese empujonsito para salir adelante. Aunque nunca llegue, están ahí haciéndonos soñar. Están ahí, siempre, escondiditas en algún rincón de nuestro ser.